¿Cómo reciclar los ladrillos?

Reciclaje y reutilización de los residuos de ladrillo de arcilla cocida

Considerada muy ecológica, la arcilla cocida aporta un aislamiento natural a la vez que preserva el medioambiente. Se estima que es 4 veces más eficiente que el hormigón. Algo que explica su éxito desde la antigüedad.

Hoy en día, casi 1 de cada 2 viviendas se construye con ladrillos. Material resistente, el ladrillo se compone en gran parte de arcilla (hasta un 65 %), a la que se añade agua y arena. El ladrillo puede utilizarse tanto en construcciones nuevas como en obras de rehabilitación.
La fabricación de los ladrillos es ancestral. Una vez extraída de la tierra procedente de las canteras, la arcilla se tritura, se humedece y se moldea. Según el color natural de la arcilla, se depositan después polvos minerales sobre las caras exteriores para dar al ladrillo las tonalidades deseadas. Llega a continuación una fase de secado antes de proceder a la cocción en un horno a 1100 °C. Tras la etapa de fabricación, se almacenan sobre palés y se venden en establecimientos de materiales o directamente en las fábricas de ladrillos.
Los ladrillos recuperados en obras de demolición, los recortes procedentes de las obras de construcción o los ladrillos que presentan algún defecto se almacenan y se envían a un centro de separación con vistas a su reciclaje para una 2ª vida.

¿Cómo valorizar el ladrillo?

Tras la separación y la recogida, los residuos de ladrillo se clasifican antes de ser reutilizados o tratados con vistas a su valorización. Cerca del 95 % de los residuos de arcilla cocida se revalorizan (principalmente ladrillos o tejas). El sector de la arcilla cocida lleva varios años comprometiéndose firmemente para reducir su impacto medioambiental, mejorar la durabilidad de sus productos y reciclar cada vez más. Con una vida útil muy larga, este material se inscribe a la perfección en la lógica de la economía circular.
Procedente de los residuos de obra, el ladrillo pertenece a la categoría de los residuos inertes, junto a otros materiales como el vidrio o el yeso. Actualmente son posibles dos tipos de valorización:

  • El reciclaje del ladrillo y su reutilización:
    • carreteras: los ladrillos se trituran generalmente para transformarse en áridos. Gracias al reciclaje, sirven para el relleno y la estabilización de ciertas carreteras;
    • pistas de tenis: otra práctica muy habitual es el uso del ladrillo para los revestimientos de las pistas de tenis. La técnica consiste en triturarlo para que entre en la composición de la tierra batida de las superficies. Aporta un mejor drenaje, un color más uniforme y evita el crecimiento de vegetación;
    • tierra: pueden servir de compost para el cultivo de plantas, ya que proceden de materias primas naturales.

 

  • La reutilización: según ciertos criterios, los ladrillos podrán reutilizarse para una nueva construcción o para obras de rehabilitación. Una vez retirado el mortero, aportan cierto carácter y originalidad a los edificios. Este principio de valorización se desarrolla cada vez más para dar una segunda vida al ladrillo y ahorrar recursos naturales.