¿Cómo reciclar la pintura, la cola o la masilla?
Recogida, separación y reciclaje: lodos de pintura y residuos de cola y masilla
Pinturas industriales o pinturas de particulares, cola, masilla… Cada año se utilizan millones de kilos de estos productos en la construcción, la carrocería del sector de la automoción o la aeronáutica. Altamente tóxicos, químicos y peligrosos para el medioambiente, la masilla, la cola y la pintura deben poder reciclarse y, sobre todo, no tirarse a la basura. Peor aún, su vertido en la naturaleza puede tener consecuencias graves sobre los acuíferos y contaminarlos durante varios cientos de años.
¿Cómo se organiza la recogida?
- Para los particulares, la recogida se realiza a través de los puntos limpios.
- Para los profesionales, es necesario recurrir a un gestor autorizado para respetar las normas de higiene y seguridad.
En todos los casos, al finalizar los trabajos, es imprescindible pensar en el reciclaje.

¿Cómo garantizar la valorización de las pinturas, colas y masillas?
Clasificadas como residuos peligrosos debido a sus componentes, las pinturas, colas y masillas requieren una atención muy especial. Ya se trate de botes de pintura glicerolada, barniz, disolvente o aceite para madera, deben depositarse sistemáticamente en un centro de separación, un punto limpio o confiarse a un gestor autorizado en el caso de los profesionales. Incluso vacíos, estos productos siguen siendo peligrosos para el medioambiente, ya que siempre contienen residuos.
Tras su recogida, los distintos productos se almacenan en bidones o en cubetos de retención y se mantienen resguardados. Los disolventes se separan en función de su composición química y se apartan de los envases con vistas a su tratamiento. A continuación, una empresa especializada garantiza el transporte hacia un centro de tratamiento y emite un documento de identificación (DI) que asegura la trazabilidad del residuo peligroso.
Una vez dirigidos a una cadena adaptada a los residuos peligrosos, se procede a un tratamiento físico-químico o por evapoincineración para separar los distintos constituyentes.
Este procedimiento permite obtener nuevos constituyentes:
- los aglutinantes;
- la resina;
- los pigmentos.
Los residuos que no pueden regenerarse, en particular los lodos de pintura, se incineran en planta o en cementera y se convierten en una fuente de energía.
Los componentes procedentes de la valorización sirven para abastecer las distintas cadenas con materias primas recicladas. Objetivo: fabricar nuevas pinturas, disolventes o diluyentes.
A tener en cuenta
La gestión de los residuos de pintura, disolvente, barniz o masilla se enmarca en la responsabilidad ampliada del productor (RAP), que obliga a los fabricantes, distribuidores e importadores a garantizar la recogida de los residuos hasta su tratamiento. En España, este marco se articula a través de los sistemas colectivos (SCRAP) y se rige por la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados.
Mis à jour le 23/06/26
Publié le 11/05/26
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