¿Cómo reciclar los fluorescentes LED?
Separación, recogida y tratamiento de los tubos LED
LED es el acrónimo del inglés «Light Emitting Diodes», o «diodos emisores de luz» (DEL) en español. Este elemento semiconductor solo deja pasar la corriente eléctrica en un único sentido, lo que produce luz. Esta tecnología presenta numerosas ventajas: una vida útil increíblemente larga de la bombilla, iluminación instantánea, económica, más respetuosa con el medioambiente, múltiples fuentes luminosas…
El tubo LED dispone de las mismas cualidades que el fluorescente clásico, con una ventaja adicional: elimina los parpadeos típicos de los fluorescentes convencionales gracias a un flujo luminoso muy estable y confortable. Estos tubos sustituyen poco a poco a los tubos fluorescentes, cuyo coste de uso es 2 veces mayor que el del tubo LED.
Hoy en día, el tubo LED equipa cada vez más los hogares de los particulares y los centros de las empresas, ya que aporta una iluminación cálida con un consumo eléctrico más bajo.
¿Cómo garantizar la valorización de un tubo LED?
Particulares y profesionales se equipan cada vez más con lámparas LED. Debido a su longevidad, el reciclaje de estas lámparas y luminarias solo se ha implantado desde hace unos años. Para ser correctamente recicladas, ya se trate de bombillas de bajo consumo o LED, no deben tirarse en ningún caso a la basura junto con los residuos domésticos u otros residuos. En efecto, contienen mercurio o polvos fluorescentes que presentan un riesgo, pero cuyo tratamiento está perfectamente controlado.
Obligatorio, este reciclaje se realiza de forma muy sencilla depositando las bombillas y tubos usados en su supermercado o tienda de bricolaje, que disponen de contenedores para recuperarlos en grandes cantidades. También equipados, los puntos limpios garantizan, por supuesto, la recogida de las bombillas y tubos LED.
Compuestos de plástico, vidrio, metal y espumas de silicona, los tubos LED contienen también metales estratégicos como el oro, el galio o el indio, que es necesario extraer y tratar. Tras la recogida, los tubos LED se dirigen a una planta de reciclaje para ser separados, limpiados, triturados y desmantelados con el fin de aislar los distintos materiales (mismo principio que para una bombilla clásica):
- el vidrio reciclado permite producir productos nuevos;
- los metales sirven para fabricar objetos como cuadros de bicicleta, piezas de automoción…;
- incinerado, el plástico produce energía.
Para garantizar la recogida y el reciclaje, los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP), como Ambilamp, han implantado dispositivos de recogida en todo el territorio donde los particulares pueden depositar sus bombillas usadas. Permiten después asegurar la valorización y dar una nueva vida a los tubos y bombillas.
Mis à jour le 23/06/26
Publié le 11/05/26
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