¿Cómo reciclar las pilas?

Separación, recogida y valorización de las pilas de los aparatos domésticos

Para hacer funcionar los juguetes, los mandos a distancia, las cámaras de fotos… las pilas son indispensables. Recargables o de un solo uso, su impacto medioambiental es considerable. Aunque son esenciales en nuestro día a día, resultan muy peligrosas para el medioambiente. Contienen metales pesados como el plomo, el mercurio, el zinc o el níquel. Por ello, la recogida y el reciclaje de las pilas usadas se han organizado desde hace muchos años para permitir una valorización óptima.

¿Cómo valorizar las pilas?

Si bien las pilas tiradas a la basura o en la naturaleza representan un verdadero peligro para el medioambiente y la salud, los metales que contienen se reciclan muy bien.
Hoy en día, los lugares de recogida de pilas usadas son numerosos: puntos limpios, supermercados, tiendas de bricolaje… Algunas empresas y espacios públicos ponen también a disposición buzones o contenedores identificados.
Las pilas se dirigen después a centros de separación para ser clasificadas primero según su naturaleza: alcalina-salina, NiCd, NiMH, litio… Después, un reciclador interviene para valorizar los materiales. Trituradas y sometidas a un tratamiento químico que permite aislar sus distintos componentes, el reciclaje de las pilas permite fabricar objetos cotidianos o suministrar una materia prima:

  • el óxido de zinc obtenido se emplea en cubiertas, quitamiedos de autopista, canalones…;
  • el mercurio se revende a las industrias productoras;
  • el níquel sirve para fabricar baterías nuevas;
  • el ferromanganeso, que entra en la fabricación del acero inoxidable, permite construir vehículos, crear cubiertos de mesa…

Se estima que entre el 50 y el 80 % de una pila es valorizable. Esta proporción varía según el par electroquímico (componentes de la pila) de que se trate. Lo que no puede reciclarse, como el plástico o el papel, se incinera para generar valorización energética.
Los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP), como ECOPILAS o ERP, garantizan la recogida y el reciclaje de las pilas y acumuladores portátiles por cuenta de sus adheridos, los productores que ponen el producto en el mercado: por ejemplo, fabricantes como Duracell. Estos tienen la obligación de hacerse cargo de los residuos de las pilas usadas y velar por su reciclaje y tratamiento.