¿Cómo reciclar los filtros de aceite?

Separación, recogida y reciclaje de los filtros de aceite

Para el buen funcionamiento del motor (coche, moto, cortacésped…), la calidad y la limpieza del aceite desempeñan un papel esencial. Por eso el filtro de aceite, instalado para purificarlo de forma permanente y retener las impurezas, debe cambiarse con regularidad. Una garantía de longevidad para todos los motores de combustión. Peligroso para el medioambiente, el filtro de aceite debe pasar por etapas precisas para garantizar su reciclaje con total seguridad en un centro de tratamiento (recogida, separación manual, tratamiento, trituración, etc.).
Existen dos tipos de filtros de aceite:

  • enroscables: se trata de un cartucho metálico acompañado de una junta que garantiza la estanqueidad, y que se enrosca en el motor. El filtro de aceite se sustituye por completo cuando llega al final de su vida útil;
  • de cartucho: se inserta un recambio que contiene un papel absorbente en la pieza del motor encargada del filtrado.

Muy cargados de aceite, los filtros se consideran residuos peligrosos y contaminantes. Una cadena específica se encarga de su reciclaje.

¿Cómo valorizar los filtros de aceite?

Metal, caucho, papel absorbente, aceite… Los filtros de aceite contienen numerosos componentes, tratados en el marco de un proceso dedicado y exclusivo.
Debido a su naturaleza contaminante, los filtros de aceite se recogen a través de los centros de automoción, los talleres y también los puntos limpios con vistas a su reciclaje. Se almacenan en bidones de acero estancos antes de ser transportados por un transportista autorizado hacia un centro especializado.
La etapa de valorización comienza con un escurrido en balsa para recuperar los primeros aceites. Después, los filtros usados pasan por una cinta transportadora donde se realiza una separación manual para separar los elementos (plástico, chatarra, papel…). A continuación, los filtros se trituran en una desfibradora; los fragmentos pasan por una centrifugadora para extraer los aceites usados y un separador magnético clasifica la chatarra y el papel. El papel se prensa a su vez para recuperar el aceite usado.
Una última etapa consiste en prensar los residuos que han servido para la filtración con el fin de aislar aún más aceite.
La valorización de la materia se reparte de media de la siguiente manera:

  • 30 % de aceites usados que se regeneran posteriormente;
  • 20 % de papeles absorbentes transformados en energía (valorización energética);
  • 50 % de metales reciclados por fundiciones (valorización material).